SILVERFIN

12.3.09 / Publicado por Camilo Rosales /

Cuando se conoce un personaje adulto, sus características, oficios, defectos y cualidades; resulta agradable y significativo, ver a amanera de prólogo los inicios del mismo. Un episodio I, II, III, para el perverso Darth Vader o un Dragón Rojo para Hannibal Lecter.



Silverfin* es la primera de la series de precuelas escritas para las novelas de Fleming acerca de James Bond. Un preadolescente diseñado a manera de encargo al escritor Charlie Higson y que se halla en una valiosa colección de libros, que son el marco de antecedentes de todo lo que después sabemos ocurre.

Alejándose de un cuento rosa para chicos, acerca de la amistad y este tipo de asuntos, relata un verdadero riesgo y peligro al que se enfrentan sus protagonistas.

1. Primera parte: El joven Bond es un primíparo en la legendaria escuela Eton de Inglaterra; “ETÓN PERDUDARÁ” dice el lema tallado en las puertas del colegio. Los líos no hacen ausencia, y perder a los padres en un accidente de montaña siembra oscuras tristezas.

- Ha habido un accidente – comentó Charmian –. Nadie sabe lo qué ha pasado exactamente, pero tus padres han…– Suspiró –. Lo siento. No volverán a casa, James.

- ¿Qué quieres decir? – preguntó James, que sabía lo que quería decir, pero que no quería creer lo que oía.

- No hay ninguna forma de explicarlo que lo suavice – contestó Charmian –, ni que sea fácil, así que seré directa. Han muerto los dos. Estaban escalando. Cayeron. Han encontrado sus cuerpos al pie de la montaña…

El resto de lo que dijo le sonó a James como un zumbido, las palabras le llegaban a tropezones sin que tuvieran ningún sentido. Esperaba que fuera una broma… Y todo el rato, esa palabra tan sencilla y tan terrible se le repetía en la cabeza.

Muertos.

Hasta aquel momento no se había dado cuenta de lo definitiva que era esa palabra.


2. Segunda parte: Escocia es el lugar donde la maldad se materializa, y cuando nos damos cuenta ya no has envuelto. Un viaje en tren hacia Keithly; un chico perdido, Alfie Kelly; una invitación a la muerte.

- Precisamente – prosiguió Max –…Pero no me gusta ese lugar. Los de allí arriba son muy raros. Y en mi opinión, ese lord Hellebore trama algo.

- ¿Cómo dices? – saltó James, que casi se atragantó con la tarta –. ¿Has dicho lord Hellebore?


- Lord Randolph Hellebore es el dueño del castillo y de la mayor parte de las tierras por aquí – explicó Max –… Pero no confió en él. Es muy reservado y tiene hombres armados por todas partes….Estoy seguro de que trama algo.


3. Tercera parte: Directo al lago Silverfin, It´ Airgid en el folklore escocés; directo al vientre de la bestia. Lord Hellebore, junto a MacSawney y Perseus Friend, sus secuaces, abrigan un infame experimento biológico.


Red Kelly, George Hellebore Jr, la inefable Wilder Lawless y su infaltable equino Martín; y por supuesto Bond, ante una horda de salvajes anguilas.

- Vivimos en una nueva era, Bond, forjada en los horrores de la guerra, y tus ideas sobre el bien y el mal ya no tienen ningún valor. Ahora sólo hay débiles y fuertes, lentos y rápidos, vivos y muertos, ricos y pobres. Y si pudieras elegir, ¿qué preferirías? ¿ser fuerte, rápido, rico y estar vivo, o ser débil, lento, pobre y estar muerto?


- ¡Yo preferiría cualquier cosa antes que ser un tramposo asqueroso! – gritó James –. No quiero pasarme la vida entre déspotas y monstruos.


- Bueno, pues me quito el sombrero ante ti, señor Bond, pero no me eches la culpa si tu vida es corta y triste.


Randolph tomó un afilado punzón y, con un movimiento rápido…


356 páginas (para todo el año) selladas con una conveniente plateada portada, que devoré con indudable paroxismo.


Segundo libro

Bloodfever: la muerte es contagiosa

Camilo Rosales


* Misión Silverfin. Charlie Higson. Primera edición. Ian Fleming Publications Ltd, 2005.

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