El papel de John Connor es ahora esteralizado por Christian Bale, que comparte protagonismo ante un desconocido Sam Worthington, que es aquí un híbrido más humano que máquina. Estos dos personajes cargan el peso de la trama, en un planeta ahora arrasado por la conciencia del programa Skynet que ve en el hombre su mayor amenaza de existencia, y que se ha propuesto como objetivo primordial la muerte del padre de Connor, para esta fecha aún un joven.

Iniciando sobresalientemente con unos planteamientos y escenas inquietantes, la película va desarrollándose con un ritmo nada pretencioso, como insinuando que se reserva lo mejor para más adelante, pero luego de la captura del personaje de Worthington por parte de la resistencia, llegamos a un punto de no avance que se extienden durante 30 minutos; 30 minutos tediosos y que no aportan nada, y aquí si se va todo al traste. “¿Hasta cuándo durará todo esto?”, se preguntarán todos.
Pasada la debacle, la película recupera aliento, y se limita a llenar huecos para tener coherencia con la trayectoria de la saga (la cicatriz en el rostro de John Connor de la segunda entrega); por lo demás contamos con buenos efectos especiales y secuencias de acción como son sabidas en estos filmes.
Y la cereza en la punta del helado es la momentánea, sin sentido y súper maquillada aparición de Schwarzenegger; y digo sin sentido, ya que la escena como tal parece metida a la fuerza con un martillo: una puerta que se abre sin razón, conteniendo sin razón a nuestro amigo, y el cual también sin razón sale a destruir a quien se le interponga. Todo esto para la complacencia de muchos, que ya necesitan en Terminator siempre del entrañable buen Arnold; como la chica que al verlo, escuche decir sorprendida: Aaaarrrrnnnnooolllddd!!!
…quizás yo también.
7 excelente…..de 1 a 7: 3
Camilo Rosales
* Como figuran las cosas, se pueden esperar tres o cuatro películas más que continúen la historia.