VIDAS CRUZADAS: BOFETADA DE VERDAD

9.11.07 / Publicado por Camilo Rosales /

Ante ciertos problemas y situaciones incorrectas, bastante arraigadas a las entrañas de una sociedad y por ende, a cada uno de sus individuos, es mas fácil fingir que no existen, o peor aún, saberse que existen, pero tratar de maquillarlo o ocultarlo “inocentemente” con un manto de común acuerdo, que le resta importancia hasta convertir a la situación en algo tan común y corriente, como hablar o comer. Una gran mentira. Mentira que llega al extremo, cuando las mismas personas empiezan a creerla, a darla por cierta.

Crash (Del director Paul Haggis, mismo guionista de Casino Royale: 007) es eso, es la verdad que todos tenemos amarrada en el subconsciente y que no queremos afrontar. ¿Quién quiere reconocer sus defectos o errores?...nadie. Saturada de sinceridad, nos presenta como los humanos en nuestro diario vivir, somos irónicamente víctimas, a pesar de estar rodeados de semejantes, de una virtual soledad y aislamiento; y como urge un cambio, ya que son esos espacios invisibles entre unos y otros, los que dan cavidad a prejuicios y estereotipos, con los que muchos no quieren lidiar por su compleja problemática.


Los Ángeles, escenario del filme, puede ser cualquier otro lugar del mundo, ninguno sale indemne. Lugar que nos presenta a 2 jóvenes de color que empujados por la difícil crisis, se ven obligados a robar un auto, del cual es dueño un personaje público, que ve en este hecho solamente un inconveniente más para lograr sus materialistas y superfluas metas. Se genera entonces una trágica cadena, llena de rabia, miedo y sospechas, donde todos regresan con más fuerza el golpe recibido; generando así un implacable “efecto dominó”, en donde todo lo que hace falta para detenerlo, sería un “disculpa” o un “¿te ayudo?”.

Preferimos estar al margen, porque no queremos ensuciarnos con lo feo de este mundo, porque eso no nos involucra. Ingenuo, porque al final aunque no lo aceptemos, todos nos tapamos con la misma cobija. Desde cercas, las mismas que crean los comentados “espacios invisibles”; miramos al otro lado, al tipo que se sienta a nuestro lado en un bus, al que tropezamos en la calle, al que vive en aquella casa; ignoramos al otro y probablemente el igual con nosotros, preferimos lo nuestro y egoístamente nos resbala lo de él, mismo que vemos como no más que una cifra para un censo poblacional, un punto más en una estadística cualquiera, solo eso.

Autocrítica para una profunda reflexión, enjuiciarnos todos para lograr un cambio, eso propone Crash. Son innumerables las posibilidades de éxito, la cantidad de felicidad generada por doquier; si todos hiciéramos reflexión y observáramos sensatamente que comprometernos es lo necesario para encarrilar nuestro destino. Todos hacemos parte de un todo, de una sola pieza única, tenemos todo para ser felices, pero no nos lo permitimos. Acabar con el círculo vicioso de malas actitudes necesita de un visionario, alguien que le de un vuelco al sistema imperante de ideas y creencias. Alguien que solo tendiendo la mano, genere en sentido contrario un choque de buenas acciones.

DE 1 A 7: 7

CAMILO ROSALES

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