China lanzó una nueva campaña televisiva para restaurar la confianza internacional en sus productos. Con una serie de anuncios y programas publicitarios en la cadena estatal, el Gobierno chino busca defender la seguridad de sus productos.
Sin embargo, ayer surgieron nuevas denuncias sobre el peligro de algunos productos chinos, cuando Nueva Zelanda informó que investigaba ropa de niños que presentaba niveles peligrosos de formaldehído.
El formaldehído es un producto químico que permite darle a la ropa un efecto permanente de planchado, pero también puede provocar problemas como cáncer o alergias en la piel.
La campaña “Believe in Made in China” (crean en el producto de China) se produce tras el descubrimiento de altos niveles de químicos y toxinas en productos como juguetes, crema dental y pescado. La primera ronda de programas se emitió el domingo en el canal económico China Central, en la que aparece un funcionario del gobierno criticando la campaña crítica contra los productos chinos a escala internacional.
“Creo que es una nueva tendencia de proteccionismo. Aunque la retirada de los productos del mercado fue necesaria, es injusto descalificar todos los productos chinos”, dijo Li Changjiang, director del departamento general de supervisión de la calidad, inspección y cuarentena. El programa del domingo duró 90 minutos.
Li dijo que su departamento estaba haciendo todo lo posible para supervisar la calidad de los productos chinos, en especial tras la retirada masiva de productos que hizo la empresa de juguetes Mattel Inc.
La semana pasada, Mattel pidió la devolución de 19 millones de juguetes, incluyendo muñecas Barbie y coches Sarge por la presencia de plomo e imanes que podían tragarse y envenenar a los niños.
UE advierte a China
El comisario de Comercio de la Unión Europea advirtió a China que no utilice el retiro del mercado de productos chinos como un pretexto para aplicar represalias a través de restricciones comerciales. “Si algunos en China quieren tener un pretexto para tomar represalias, la UE contestará en términos más fuertes”, sostuvo Peter Mandelson, y destacó que este no es un tema comercial, sino de salud. En 2006, China representó casi la mitad de los 924 productos defectuosos informados por el sistema de protección al consumidor de la UE.
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