La pregunta en Egipto cambió. Dejó de ser ¿cuándo caerá Mubarak?, y pasó a ser ¿cuál es el régimen que vendrá?
Tras el levantamiento de los tunecinos que tumbaron al presidente Zine El Abidine Ben Alí y las violentas protestas registradas en Argelia, Jordania y otros países árabes, el pasado 25 de enero estalló un movimiento de egipcios descontentos con el régimen de Hosni Mubarak, de 82 años.
Este 11 de febrero pasará a la historia como el día en que el dictador se fue, pese a que sólo un día atrás había dicho que todavía no lo haría. Pero las protestas no cejaron en la Plaza Tahrir, en el centro de El Cairo, y Mubarak tuvo que ceder el poder.
Uno de los temores reseñados en los últimos días era la posibilidad de que el Ejército egipcio, que hasta ahora había jugado un papel de mediador, se fracturara, y se produjera un cruento enfrentamiento.
Por esta razón, Carlos Alberto Patiño, director de la Oficina de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional, adujo que el principal reto que tiene Egipto “es mantenerse unido y no entrar en una guerra civil”.
Aún no se sabe qué camino cogerá la revuelta. Los analistas internacionales coinciden en que no es seguro hacia qué sistema político transitará Egipto.
“La gran incertidumbre es a qué tipo de régimen pasará Egipto. Puede ser a la democratización, a la liberalización o a un régimen autocrático reencauchado”, dijo Andrés Molano, profesor de relaciones internacionales de la Universidad del Rosario.
Por ahora, el poder está en manos de una junta militar, en cabeza del vicepresidente, Omar Suleiman, quien será el encargado de facilitar la transición, según se comprometió.
El papel de Suleiman
Omar Suleiman es un veterano de guerra de 74 años, quien desde 1993 hasta el pasado 29 de enero, cuando fue nombrado vicepresidente, fue el director de la Central de Inteligencia Egipcia.
Su posición militar lo convierte en pieza clave en la transición al régimen democrático, pese a que sectores de oposición lo responsabilizan de la violación a derechos humanos y de ser aliado de Israel y Estados Unidos.
Suleiman, quien considera a Mubarak como “padre y líder de la nación”, en reiteradas ocasiones llamó a los manifestantes a volver a su casa y culpó de las protestas a la influencia extranjera.
Un perfil hecho por la cadena Al Jazeera en su versión on line destaca su importante papel como mediador en el conflicto entre palestinos e israelíes. Pero sus críticos han cuestionado sus motivaciones, pues han dicho que actúa “para sofocar el sentimiento popular de Egipto”.
Suleiman tiene el reto de facilitar la transición y cada paso que dé será determinante. Su legitimidad ante las Fuerzas Armadas de ese país, de las mejor equipadas del mundo, cuenta a su favor. No obstante, falta ver cómo devienen los acontecimientos para poder hacer un juicio sobre los resultados de su tarea.
“Por ahora hay una situación prerrevolucionaria. Se derrocó al faraón, pero no hay nada escrito”, dijo Molano. Incluso, no se descarta que con el paso del tiempo surja un vacío de poder que desemboque en un caos.
¿Llegará la democracia?
Egipto ya no será igual y el mundo árabe tampoco. Las revueltas amenazan con extenderse por otros países del Magreb y Medio Oriente en los que los regímenes monárquicos o dictatoriales todavía están vigentes. El malestar se ha extendido a Argelia, Yemen, Mauritania, Jordania, Siria e incluso a Arabia Saudí.
Sin embargo, el problema no es sólo el malestar con el régimen político. No hay que olvidar que las protestas surgieron por el descontento social, por la falta de empleo.
Molano explica que “en el fondo de las movilizaciones en el norte de África hay características estructurales por la transformación demográfica”. En su criterio, hay una nueva generación joven que no se identifica con la política tradicional, que no ha sido absorbida por el sistema económico, permeada por la globalización, más educada y descontenta.
Ahí arrancaron las protestas. Para Ricardo García Duarte, experto en asuntos internacionales y colaborador de Razónpública.com, fue “la masa actuante” la que se movilizó.
“En ella participaron universitarios, jóvenes, trabajadores; básicamente, es una movilización popular. Ahí se origina un cambio profundo y se abren enormes posibilidades. Incluso podría ser la transición a un régimen democrático de secularización avanzada, en un país de mayoría islámica”, dijo.
Para García, el hecho de que las protestas se hayan originado espontáneamente en sectores diversos de la sociedad egipcia es un indicio de que la vía será la democratización de ese país.
El analista destaca que la Hermandad Musulmana, el movimiento de oposición al régimen más antiguo, ortodoxo y organizado, haya participado activamente en la movilización, pero sin figurar, es un buen síntoma.
No obstante, hay quienes dudan de que ese sea el camino que tome la política egipcia, como lo señaló el profesor Patiño. En su criterio, la preeminencia del Islam seguirá jugando un papel determinante.
Los movimientos islámicos
La pregunta que se hacen varios politólogos occidentales es si es posible la coexistencia de un régimen democrático en una sociedad islámica como la egipcia, de cara a las elecciones previstas para septiembre.
Para los musulmanes la religión cunde todos los aspectos de la vida. Eso explica que haya sectores que quieran imponer la Sharia, la ley islámica a rajatabla. Y aunque Mubarak logró mantener un gobierno que separaba la política de la religión, en la vida cotidiana de los egipcios no existía tal separación.
En el proceso de transición jugarán un papel importante los movimientos islámicos, ya sean fundamentalistas o moderados. Para que el proceso sea exitoso esas facciones no pueden quedar por fuera.
En ese sentido, la Hermandad Musulmana, un movimiento transnacional que se mantuvo en oposición al régimen, jugará un papel preponderante. No tanto por su representación política, pues no es mayoría, sino por lo que representa.
Para el internacionalista Patiño, su fortaleza no se define en los términos políticos “occidentales”, es decir, bajo los criterios de organización política de un partido. “Sino porque manejan las escuelas, los orfanatos, los ancianatos, entre otras obras sociales”, explicó.
Esta hermandad, que tiene como lema “el Islam es la solución”, fue fundado en 1928 por el profesor Hassan al-Banna. Al respecto de su posición frente al fundamentalismo islámico las opiniones son diversas. Hay quienes aseguran que en sus orígenes fue un grupo conservador, pero “no violento”. Pero algunas de sus facciones se radicalizaron y enfrentaron al Estado con la violencia.
En Occidente, varios analistas coinciden en que los han satanizado, pues sus enseñanzas inspiraron la creación de grupos fundamentalistas como Hamas, de Palestina.
Sin embargo, en Egipto, la hermandad prefirió jugar un papel discreto. Se ubicó detrás de Mohamed el Baradei, un diplomático egipcio, premio Nobel de Paz, quien fue llamado a liderar las protestas.
La Hermandad se sometió a unos acuerdos básicos. Según Tariq Ramadan, profesor de Estudios Islámicos Contemporáneos en Oxford, “los líderes de los Hermanos Musulmanes han hecho ver que no es momento de destacarse y plantear exigencias políticas que pudieran asustar a Occidente, e incluso al propio pueblo egipcio. El lema es: Prudencia”.
Mohamed el Belthagi, un exparlamentario de la Hermandad, aseguró que para las elecciones de septiembre el movimiento no presentará un candidato. En una entrevista reciente con la Cadena Ser de España, indicó que “los Hermanos Musulmanes no queremos instalar un estado islámico, queremos un estado civil”. También sostuvo que no han recibido dinero de Hezbollah o de Hamas.
A pesar del perfil bajo que ha querido jugar, el movimiento es una de las organizaciones más respetadas y organizadas de la oposición. Por eso su participación será clave.
No obstante, como el mismo exparlamentario lo reconoció, esta fue una movilización popular. Los líderes del movimiento ya no representan las aspiraciones de los más jóvenes ávidos de verdaderas reformas y fascinados con el ejemplo de Turquía.
Cada país del Medio Oriente tiene su historia y en cada uno el Islam y los movimientos islámicos juegan un papel distinto. No se puede pensar que el futuro de Arabia Saudí, Siria y Jordania será el mismo.
Para el caso de Egipto, en el trasfondo están sus particularidades, los 30 años de dictadura, el papel de las Fuerzas Armadas y la espontaneidad de sus manifestantes. Su futuro depende de cómo juegue cada uno de esos factores.
Camilo Rosales
Semana.com
Más bella y sincera con su expresiones artísticas, pero sobre todo muchísimo muy bella encontramos a Shakira en su más reciente video “Sale el sol”, dirigido por Jaume De Laiguana, que le da también el título a su último trabajo discográfico, completamente en español, y que retoma ese estilo primordial y fresco de esta astro diva del Pop mundial!
Vociferando con energía que no se cierra una puerta sin que se abra una ventana, en medio de un espacio boscoso que recorre la tristeza otoñal; para luego en medio de una oscura tormenta invernal rasgarse las vestiduras y exhibir un abdomen de ataque, que por descontado, grave error sería ocultar a la vista de los pobres mortales. Luego, como no, Shakira corriendo cual cenicienta encantada por un laberinto de paredes muy al estilo de El Resplandor (Stanley Kubrick - 1980), y abrir un enorme portón que destapa la belleza de un amanecer primaveral.
Shakira, consolidada como artista que vende ya solo incluso por su imagen y gran carisma, lugar muy añorado y difícilmente hallado por muchos; anuncia arribo a Bogotá el 12 de marzo del presente año dentro de su Tour y festival Pop. Toda una completa experiencia para el público que contará con otras figuras como Train (Grammy: Mejor Actuación Pop Vocal de Dúo o Grupo) y Belanova. Para que vaya haciendo cuentas si quiere ir al concierto, este es el valor de la boletería: platino (adelante nivel piso): $280.000; graderías giños (laterales elevados): $160.000; preferencial (atrás nivel piso): $75.000.
Camilo Rosales Etiquetas: MÚSICA

Queda por decir, que aunque en su momento la película pasó sin mayores sorpresas por salas de cine, con el paso del tiempo se ha convertido en toda una pieza de admiración y culto por algunos entendidos. Esto ya que sin duda presentaba una idea innovadora desde mucha aristas y se osaba a diagramar un paisaje creativo que podría ser complicado para los FX de la época. Hoy es posible entonces hallar menudas piezas de colección relacionada al filme como juguetes y afiches, como también disfrutar de nuevas oportunidades que han seguido a manera de secuelas la historia primordial; por lo cual tenemos TRON: BETRAYEL (comic book) y TRON: EVOLUCIÓN (videojuego) que cronológicamente se ubican al final de la década de los 80 y comienzo de los noventa.
Para el 2010 se venía publicitando a granel la nueva y segunda entrega para cine, titulada TRON: EL LEGADO. En esta oportunidad, introduciría la trama al hijo de Kevin Flynn (Jeff Bridges), Sam Flynn (Garrett Hedlund); el cual se sumergirá (casi que accidentalmente) en el universo paralelo de TRON para rescatar a su padre, desaparecido hace décadas y que ha dejado desafortunadamente en manos de algunos avaros ejecutivos, su LEGADO tecnológico a la humanidad.
La gran hazaña de este filme es, por descontando, su propuesta artística, la cual fue en primera instancia la que me motivó a presenciarla. Resulta alucinante y complejo el paisaje que nos muestra este filme, lleno de efectos de altísima calidad, fotografía aplastante y música que honra y nos ubica en el contexto del game ochentero (y como olvidar la rápida aparición del grupo de electro-pop Daft Punk, que como no, realiza la sensacional respectiva banda sonora). No me concentraré mucho en este punto, ya que todo es simplemente GENIAL y solo por esto, este filme merece sin vacilaciones ser visto y laureado.
Por otra parte, la película realmente patina muy feo al momento de querer contar algo. Aunque en un momento la película gana un ritmo narrativo; luego del encuentro del hijo con su padre, la trama se pierde en medio de objetivos difusos, diálogos muy irritantes y personajes como Kaster (Michael Sheen), que con una innegable aire a Chaplin es dueño del bar END OF LINE, y que parecen poder aportar mucha más consistencia a la trama, pero se quedan cortos de tiempo para hacerlo.
La película no deja de tambalear hasta que concluye. En un momento Kevin Flynn afirma muy vehemente que no piensa dejar su mundo virtual y luego simplemente y sin razón, desea hacerlo a toda prisa. Posteriormente el villano CLU hace alarde de poseer un ejército de esquilores, pero jamás se dice cual es el objetivo de todo aquello: ¿Conquistar su mundo?, ¿conquistar nuestro mundo?... o solamente poder ufanarse de tener un séquito de fieles lambones. De esta forma, la película relata situaciones anteriores que no son nada amables con los espectadores neófitos de la historia, situaciones que además de muy complicadas y confusas, terminan por colmar la paciencia, es así, como por ejemplo toda la narración para explicar la génesis de CLU y sus posteriores acciones donde se rebelaba contra el orden impuesto.
Una película que solo le apostó a su envidiable factura, pero que tenazmente se pierde en situaciones que irremediablemente no van a ningún sitio.
Camilo Rosales
De 1 a 7: 4
PD: RECOMIENDO SOLO LO RESCATABLE DEL FILME, LOS 40 PRIMEROS MINUTOS.
Egipto se prepara para vivir 'El Viernes de la Partida', una jornada de protestas que se presenta clave para el futuro del país y de su presidente, Hosni Mubarak, quien sigue aferrándose al poder, como demostró ayer en una entrevista concedida a la cadena ABC, en la que se declaró dispuesto a dimitir de inmediato, agregando inmediatamente que el caos que ello generaría le impide hacerlo.Mubarak reconoció que el presidente estadounidense, Barack Obama, al que considera un "buen hombre", le ha pedido que abandone el cargo cuanto antes, pero su respuesta fue alertar sobre el caos que se generaría de inmediato. "Usted no entiende la cultura egipcia y lo que ocurriría si dimito ahora", le espetó Mubarak a Obama, según relató el presidente egipcio. No obstante, se mostró convencido de que no se presentará de nuevo a las elecciones, aunque no abandonará el país. "Moriré en tierra egipcia", reiteró. Además, aclaró que nunca intentó que su hijo Gamal, considerado por muchos años como su sucesor, ocupara el cargo presidencial cuando él lo abandonara.
Mientras tanto, la revuelta que por décimo día pedía la marcha de Mubarak degeneró en enfrentamientos entre los partidarios y los detractores del régimen. La plaza Tahrir volvió a ser el epicentro de la protesta. Además, se disparó la presión sobre la prensa extranjera por parte de los seguidores del presidente. La corresponsal de este periódico fue retenida durante una hora y la de TVE fue agredida por un grupo de manifestantes.
El balance de muertos por los enfrentamientos de ayer en El Cairo facilitado por el Ministerio de Sanidad egipcio es de seis muertos y más de 800 heridos. El balance ofrecido por el doctor Sayyid Hussein, uno de los médicos de un hospital improvisado para tratar a las víctimas de la violencia se eleva, no obstante, a diez fallecidos. El diario británico 'The Guardian' había informado previamente de que en los dos días de enfrentamientos entre partidarios y detractores de Mubarak se han registrado al menos trece muertos y unos 1.200 heridos. Entre los fallecidos podría figurar un extranjero que, según Al Arabiya, fue golpeado hasta la muerte.
El Gobierno intenta templar los ánimos
En un intento por calmar los ánimos, el vicepresidente egipcio, Omar Suleimán, reiteró que Mubarak no se presentará como candidato en las próximas elecciones presidenciales ni tampoco su hijo menor, Gamal, que estaba considerado como un posible sucesor. Suleimán pidió, además, la liberación inmediata de todos los jóvenes detenidos que no estén implicados en acciones delictivas.
En la primera entrevista que se difunde de que fue designado vicepresidente, Suleimán dirigió el dedo acusador sobre el origen de las protestas a "agendas extranjeras", de determinados empresarios que no identificó, y a los intereses de los islamistas Hermanos Musulmanes. El 'número dos' del régimen insistió en que el diálogo ha comenzado para superar la crisis aunque fuera de él siguen los principales grupos de la oposición. En esas conversaciones que se prolongarán por cinco o diez días, precisaba, se concretará un calendario de trabajo que debe culminar con los próximos comicios "inamovibles" de septiembre. No obstante, los Hermanos Musulmanes volvían a rechazar "de manera absoluta" el diálogo con el régimen.El Gobierno egipcio, a través de su portavoz, negaba que tuviese algo que ver con la movilización de los partidarios del presidente y prometía que investigará quién está detrás de la violencia registrada en las últimas horas en la plaza Tahrir. "Acusar al Gobierno de movilizar esto es una ficción, eso frustaría nuestro objetivo de restaurar la calma", señalaba Magdy Rady. "Nos vimos sorprendidos por todas estas acciones", afirmaba.
Respeto de los derechos humanos
Pero todas estas declaraciones no convencían a la oposición. La Asociación Nacional Egipcia para el Cambio, liderada por Mohamed El Baradei, advertía de que Mubarak deberá responder personalmente si se produce otra "matanza" en la plaza Tahrir, según ha declarado su portavoz, Hamdy Kandil, a la cadena de televisión Al Yazira. Otro movimiento opositor, Kifaya (Basta), insistía ante Al Yazira en que no se negociará con ningún representante del régimen a menos que Mubarak abandone el poder. Los manifestantes antigubernamentales han asegurado que están "más decididos que nunca" a derrocar a Mubarak después de las últimas agresiones de los detractores del presidente. Muchos de los concentrados, según Al Yazira, pidieron que se condenase a la horca a Mubarak.
Desde Washington, lejos de reducirse, la presión se incrementaba. El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, telefoneaba a su homólogo egipcio, Omar Suleiman, para recordarle que su Gobierno debe garantizar la celebración de manifestaciones pacíficas, según recoge un comunicado divulgado por la Casa Blanca. "El Gobierno egipcio es el responsable de garantizar que las manifestaciones pacíficas no conducen a la violencia y a la intimidación", dijo Biden, quien condenó los últimos enfrentamientos entre detractores y simpatizantes del presidente e hizo un llamamiento a la contención a ambas partes.
Con el propósito de frenar la escalada de violencia, Biden instó a Suleiman a "comenzar de forma inmediata negociaciones creíbles e inclusivas para facilitar la transición hacia un Gobierno democrático que responda a las aspiraciones del pueblo egipcio". Además, el vicepresidente estadounidense reiteró el respaldo manifestado en su discurso del miércoles por el presidente, Barack Obama, a "los Derechos Universales, incluidos el derecho a la reunión pacífica, a la asociación y a la expresión".
En este sentido, solicitó a su homólogo que "permita a periodistas y defensores de los Derechos Humanos realizar su importante trabajo", al tiempo que pidió la liberación de los que han sido detenidos en el marco de las manifestaciones de los últimos nueve días.
Camilo Rosales
Agencias / El Cairo Etiquetas: DAY Y DAY


